Cláusulas suelo. Comentario a la sentencia del Supremo de 11 de abril de 2018 ¡Aún se puede reclamar!

La reciente Sentencia de la Sala 1ª del Tribunal Supremo de 11 de abril de 2.018 matiza el criterio que había mantenido hasta ahora el Tribunal Supremo, avalando la validez de los acuerdos firmados entre la banca y los afectados por las cláusulas suelo; acuerdos consistentes en que los clientes renuncien a interponer demanda ante los juzgados reclamando las cantidades ya abonadas por la aplicación de la cláusula suelo, a cambio de que la entidad financiera rebaja o suprima la cláusula suelo.

La clave de esta sentencia radica en que el Tribunal Supremo considera que esta clase de contratos no son novaciones, sino transacciones “en la medida en que se conciertan en un momento en que existía una situación de incertidumbre acerca de la validez de las cláusulas suelo incorporadas a los dos contratos originales, después de que se hubieran dictado la sentencia 241/2013, de 9 de mayo, y los posteriores autos aclaratorio y denegatorio de nulidad de actuaciones, y en ellos se advierte la causa propia de la transacción: evitar una controversia judicial sobre la validez de estados concretas cláusulas y sus efectos”. Esta sentencia entiende que las circunstancias que caracterizarían la diferencia entre novación y transacción son la situación de incertidumbre y el “animus” de evitar el pleito realizando concesiones recíprocas con el fin de alcanzar un acuerdo que convierta la incertidumbre en seguridad.

En otras palabras, la diferencia entre novación y transacción radica en que la primera es una mera modificación de uno de los elementos del contrato, mientras que la segunda es un acuerdo entre las partes en el que cada una de las partes, dando o prometiendo algo, evitan un pleito. Y su consecuencia jurídica es que la novación de una obligación nula sigue siendo nula; mientras que, según establece esta sentencia del Alto Tribunal, la transacción es válida, aunque fuese nula la obligación sobre la que se transige.
Generalmente, en la mayoría de los acuerdos firmados son de carácter novacional, siendo escasos los acuerdos que cumplen las condiciones para ser considerados transaccionales. Por lo tanto, habría que analizar cada caso concreto a la hora de decidir si reclamar judicialmente.